De cuando el copyleft por narices mató a las redes de pares

LaBatallaDelCopyright

Los discos no son de los autores: son de las discográficas. Si el dinero no está en los discos, si las descargas de música gratuita en redes de pares son imparables y crecen exponencialmente, si Internet será la gran distribuidora musical del futuro, si cada vez se graban y se venden menos discos… cuando dejen de ser definitivamente rentables… ¿cual será la razón para seguir grabándolos? ¿la publicidad de las giras? ¿no será mejor aumentar la inversión en vídeos para la MTV y el RealOne y en regalar camisetas, chaqués y libros de recortes, que son más baratos, e incentivan directamente la asistencia a los conciertos?. En cualquier caso, para la promoción de una gira, será suficiente con grabar un par de temas, y no diez o doce: viviremos otra vez la cultura del single con calidad maqueta (válida para el mp3), famélica (menos tracks), y sólo de novatos.

La ‘renovación’ de las disqueras consistirá en organizar los conciertos y en producir el merchandising: así obtendrán su parte. Los contratos serán aún más injustos para los músicos. Veremos entradas a cincuenta, ochenta, o cien euros con normalidad, y se prestará menos atención al negocio de la venta de discos.

Las redes de pares serán el santuario de los clásicos y el trampolín de los novatos con registros de mediana calidad, o morirán de inanición. Entonces le echaremos la culpa al rock and roll y no a los usos que hacemos de Internet. Eso jamás. La SGAE recaudará mucho más: un 10% si no cambia la ley (que va a ser que sí) de cada directo, y serán más de cada. Todos contentos: los defensores del copyleft para la música porque habrán vencido e Internet (que no la vida) será más libre y casi barata, los recaudadores porque serán millonarios y otra vez populares, y los fabricantes de camisetas porque acapararán las portadas de Rolling Stone y los desplegables del Anuario Económico. ¿Todos? Bueno, todos no: los iPod no van a servir ni para untar manteca.